«El UPD se inserta en un conjunto de rituales que se dan en el ultimo año del secundario y que incrementa la vulnerabilidad de los jóvenes»
Los festejos por el Último Primer Día (UPD) dejaron un saldo preocupante en Villa Carlos Paz, donde seis adolescentes de entre 16 y 17 años debieron ser internados en el hospital municipal Gumersindo Sayago por exceso en la ingesta de alcohol. Los jóvenes fueron trasladados al nosocomio, donde tres de ellos recibieron hidratación con suero […]
Los festejos por el Último Primer Día (UPD) dejaron un saldo preocupante en Villa Carlos Paz, donde seis adolescentes de entre 16 y 17 años debieron ser internados en el hospital municipal Gumersindo Sayago por exceso en la ingesta de alcohol.
Los jóvenes fueron trasladados al nosocomio, donde tres de ellos recibieron hidratación con suero y fueron dados de alta poco después. Sin embargo, otros tres permanecieron en observación por varias horas antes de ser retirados por sus padres.
El UPD es una práctica adoptada por estudiantes del último año de la secundaria y consiste en realizar una fiesta la noche previa al inicio de clases, que a menudo incluye el consumo excesivo de alcohol y otras sustancias. Como resultado, los adolescentes llegan a la escuela en condiciones que generan preocupación entre docentes, directivos y familias.
Este tipo de episodios pone en evidencia los riesgos de estas celebraciones y la necesidad de una intervención más activa por parte de la comunidad educativa y las familias.
La magíster en Investigación Educativa y especialista en Gestión Educativa, Viviana Postay, dialogó con VillaNos Radio y dijo que no se trata de un hecho aislado. «El UPD se inserta en un conjunto de rituales que se dan en el ultimo año del secundario y que incrementa la vulnerabilidad de los jóvenes», dijo y como ejemplo mencionó la la presentación de buzos y camperas hasta la «última Semana Santa» o la «despedida de quinto a sexto».
Sostuvo que estos eventos comparten características comunes: euforia desmedida, consumo de alcohol y otros sustancias, y una creciente presión social para participar.
«Los adolescentes reciben un mensaje de que deben estar siempre arriba, eufóricos, y si no lo están, algo anda mal», explica Postay. Esta necesidad de demostrar alegría constante conlleva al abuso de sustancias y aumenta su vulnerabilidad. Además, más allá del consumo de alcohol, hay un mercado que se beneficia económicamente de estas prácticas, desde la organización de fiestas hasta la venta de bebidas y el alquiler de espacios para eventos.
El efecto de estos rituales en el ambiente escolar también es significativo. Postay plantea una cuestión clave: «Si estamos obsesionados con contar los días de clase, ¿por qué no medimos cuántos días efectivos de aprendizaje tienen los estudiantes de sexto año?». Muchos de estos eventos implican una preparación previa, el desarrollo mismo de la actividad y las consecuencias posteriores, lo que reduce sustancialmente el tiempo efectivo de enseñanza.
Más allá de la escuela, el problema también recae en la función adulta y la dificultad para establecer límites. «Muchos padres prefieren comprarles el alcohol a sus hijos para tener cierto control, o les permiten realizar estas fiestas en casa para ‘supervisar’, cuando en realidad lo que se necesita es repensar la función adulta», sostiene Postay.
Abordar esta problemática requiere una mirada integral y un trabajo conjunto entre escuelas, familias y organismos de salud. La clave está en dejar de naturalizar el descontrol como sinónimo de adolescencia y en generar espacios de diálogo para construir nuevas formas de celebración y pertenencia.
«No se trata de prohibir, sino de repensar. Es fundamental que las instituciones educativas trabajen con las familias para abrir el debate y generar conciencia sobre los riesgos que estas prácticas conllevan», concluyó Postay.
VillaNos Radio es el dinámico resultado de una construcción colectiva de la Cooperativa Integral de Villa Carlos Paz, que busca plasmar en la práctica los lineamientos que definen la comunicación popular.
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